Boca venía herido como consecuencia del partido disputado en la ciudad de Mendoza, en el que había sido derrotado por River en la definición por penales, tras haber terminado el partido en tiempo reglamentario por 1 contra 1 en el primer súper clásico del año. Boca plasmó en ese partido mejor juego colectivo que su rival, pero a pesar de eso no lo había podido sentenciar en el resultado final.
Boca para este partido modificó su formación inicial con respecto al cotejo anterior, poniendo en el campo de juego una formación con muchos juveniles y River casi la misma formación que había alineado para el partido anterior.
Pero Boca dió la sorpresa en el arranque con el golazo de Ariel Carreño - figura de la cancha - que tras recibir el balón engancha en el área y la clava con Comizzo sin nada que hacer, convirtiéndolo en un golazo. Desde el principio se vió un equipo muy superior al otro, una diferencia poco común en un clásico de esta envergadura. Boca era presión, recuperación, triangulación y llegada; todo salía de la mejor manera. En cambio River nada le salía con sus jugadores viéndose superado en todas las líneas en el campo de juego.
No tardó en llegar a los 12’ el 2 a 0 con el toque de Pérez, tras la atajada que dió rebote el arquero “Millonario”.
Boca no parecía conformarse con la ventaja parcial y luego de que el arquero Caballero le tapara un penal a Fonseca, capitalizaba el 3 a 0 por intermedio de Delgado que sacó un remate con su estilo de tiro “tres dedos”, la metió abajo desde afuera del área decretando una goleada a los 19’ de la primera mitad.
Boca se floreaba en todas sus líneas con una defensa muy segura, con su abanderado principal en la figura de Diego Crosa sacando todas las pelotas que se le cruzaban. Clemente Rodríguez proyectándose por su lateral de la mejor manera.
En el medio con Gustavo Pinto y Sebastián Battaglia muy bien en la contención.
Omar Pérez y Walter Gaitán en la creación, y adelante Marcelo Delgado y Ariel Carreño muy rápidos y desequilibrantes.
En el segundo tiempo Ramón Díaz hizo entrar a D’alessandro pero nada cambió en el destino del partido y en el destino de River.
Boca seguía dominando las situaciones de partido hasta que vino el pase vertical de Gaitán a Carreño a los 15’ y el juvenil en diagonal tomó el balón y no perdonó transformándolo en el 4 a 0. Luego el partido no pudo continuar por tumultos y desorden en la tribuna del equipo de Núñez. Los vándalos de siempre, esta vez no pudieron ser controlados por el dispositivo policial dispuesto para este partido y el gran espectáculo no pudo continuar.
Con lo que respecta a lo que dejó esta nueva edición del Súper Clásico, se vió un Boca con su noche soñada en que, vuelvo a repetir, todo le salió bien e ir acrecentando las expectativas de sus seguidores para que el equipo del “Maestro” Tabárez tenga un buen desempeño en las competencias importantes que se aproximan, y River replantearse todo y poder corregir todos los errores que mostró hoy.